EDITORIALNunca en mi ya larga vida había sentido un sacudón así. Los carros delante del mío se mecían de lado a lado igual que los postes de luz con sus cables echando chispas. Larguísimo y lateral. Aquí en la sabana no pasó nada y a las pocas horas se conoció la tragedia.
La redes, con sus escandalosas pantallas evidenciaron la destrucción. La cantidad de vidas atrapadas en esas lozas apiñadas reflejaban el dolor, la realidad, la potencia del planeta.
Más allá, las enseñanzas. Los topos mexicanos y sus recomendaciones para futuras tragedias de cara a su experiencia de salvavidas. Nunca en posición fetal, nunca acurrucados. Ahora acostados boca arriba al lado de un mueble grande para buscar el triángulo salvador con la caída de las lozas.
Nuestras donaciones de familia se encontraron con un cuadro de solidaridad descomunal. Colombia entera se volcó a la ayuda con brazos, con dinero y con experticia. Muy emocionante.
A levantarse Colombia. No será la primera vez.
POR EL CAMPOEl Mulligan
No lo considera ninguna revista seria ni mucho menos ningún reglamento que se respete, o que se haga valer en los torneos.
No.
Es simplemente un regalo de Dios. Un milagro. De qué otra manera se puede comparar semejante bondad? Es un acuerdo entre partners de confianza que permite un tiro de gracia al salir del tee del hoyo 1 en caso de que la salida, como suele suceder, en estos handicaps, sea un rotundo golpe de moral en contra de toda la expectativa de la noche anterior. Una ahogada o un bunker o una escondida en rough, desinfla todas las esperanzas de un buen juego. Dicha salida se puede convertir fácil, por lo menos en mi club, en un 7, o porque no, en un 8 que al levantarla del hoyo el cuerpo es presa de un desánimo que, con seguridad, lo atormentará durante los siguientes 17.
Pero, el solo hecho de saber que se tiene esa posibilidad mejora la estima, la confianza, la alegría. Ahora bien, en el colmo de la felicidad , en un arrebato de exagerada generosidad, unos jugadores vagos, se inventaron, benditos ellos, una modalidad subyacente nacida del mismísimo Mulligan. Se trata nada menos ni nada más que el Mulligan Viajero.
Ahi si agárrense los cachetes. El solo hecho de saber que en cada salida (porque solo se permite en las salidas, ni más faltaba) se tiene la posibilidad de repetir un mal tiro la burbuja de la felicidad se amplía, se potencia, se multiplica.
Pero es que el golf se caracteriza por la emoción de andar por sus 18 hoyos. De ninguna manera se lo inventaron para sufrir o para torcer la alegría. Por el contrario, se lo inventaron para gozar, para que cada uno de los pocos tiros perfectos que uno consigue, sea valorado en su verdadera grandeza y nos permita la mejor sensación de una jornada que no es nada menos ni nada más que la representación exacta de la felicidad.
Un tiro Increíble
Una buena mañana claro. Es ese tipo de golpes que no suceden siempre y que para no olvidarlo, decidí compartirlo con mis lectores por pura satisfacción.
El hoyo de salida de mi club, largo par 4 recto e inclinado por demás, me castigó con un doble bogey por un descuido en el green. Mala manera de comenzar pensé. El hoyo 2 es un par 5 hermoso plano los primeros 320 y levemente doblado hacia la izquierda con lago a esa misma mano y con el green alto, bien alto, con posibilidades de entrar de 3 si el golpe, por encima del agua y de dos bunkers, es recto y perfecto. Mis dos tiros iniciales fueron más que buenos. Un drive de, yo creo, 200 con ubicación perfecta y una madera tres de segundo, recta y que alcanzó 190 adicionales. La bola quedó a mitad del fairway. A la izquierda repito, lago delgado que acompaña todo el camino. El green se ve a mano izquierda, de abajo hacia arriba con una altura de por lo menos 20 yardas desde donde reposa mi bola.
Agua y bunker en la línea. Saqué mi híbrido por ser un tiro de unas 160 yardas a centro de green y la verdad no le pegué perfecto. Un nano milímetro por encima lanzó la bola casi que rasante y sin golpear agua ni piso seco, picó en la mitad del bunker y por velocidad, se impulsó con turbo en dirección a la bandera. Salió de la arena tan rápido que imaginé la bola por fuera del green y subí la montañita pensando qué usar por fuera del tapete. Cuando mi vista alcanzó la línea del green que veo.. la bola a 2 yardas y media del hoyo perfectamente a la altura del palo de la bandera.
Feliz y con la mirada asertiva del caddie me acerqué a estudiar la línea con la calma que ameritaba aquel swing. Puse la bola limpia y decidí hacerle caso a la recomendación de mi partner: un hoyo a la derecha y un poco en bajada: me ubiqué, pegué firme suave, pareció salir muy a la derecha, sin embargo, rápidamente corrigió y entró perfecta por la mitad del hoyo.
Birdie señores. Con roce horizontal en el bunker, nunca lo había logrado en este hoyo.
Ahhhh.
El Mejor tiro de Scottie
Generalmente es un Drive o posiblemente un putt a distancia o con caída. Muchas veces la creatividad de los jugadores inventan tiros imposibles para los aficionados y se acercan a bandera luego de distancias y obstáculos prácticamente insalvables.
Este tiro de Schffler es, eminentemente simple pero de una dificultad evidente. Bien escondida en el rough que ni la cámara la ve y luego de un sencillo swing la bola salta con dirección y velocidad exacta al hoyo.
Es increíble. Observen:
COMENTARIOSe va mi partner del golf
No entiendo. Tiene todo. Salud, energía. Socio de uno de los mejores campos colombianos, tiene todas sus herramientas modernas para jugar, está vital, tiene la ventaja de jugar con su esposa y disfrutar su gran compañía, y lo más importante, lo mejor… juega bien, o mejor muy bien.
Y entonces? De una manera lacónica mi partner de golf me avisa hace más de un mes que está pensando en dejar el golf.
¿Que qué? ¿Cómo así? Y ahora qué? Uno puede conseguir otra novia, otra esposa, otro amigo, pero otro partner de golf? Perdón, ¿dónde se consigue? Home Center? Home Depot? ¿El Éxito?
Su mejor amigo, integrante decano de nuestro foursome original y el mejor de todos, abandonó el golf hace ya una década disque por el remo. Por el remo!!
¿Cancelar el golf? con más de 10 años de juego por delante? con un hándicap que ronda los 15 si no los 12? Como diría el chavo: exijo una explicación.
Puede ser el efecto péndulo. Ese que a veces juega uno bien y otras, las más, juega mal. Es ese sinsabor constante de unos días buenos y otros horribles. Sin explicación, si soy el mismo, si me muevo igual, por qué?.
Quizás es el dilema. Seguro. La razón llega por el lado del no querer perder nunca, de no llevar bien las malas tardes o cuando la frustración de una mala ronda irriga decepción. Este partner que me tocó y que escogí siempre fue muy crítico de sí mismo. Sus escasos malos tiros lo herían de tal forma que la ira lo envolvía y su luz se opacaba.
Solo hay una manera de recuperarse de semejante enfermedad, de tan severa amenaza: Una buena ronda de golf. Si aparecen dos birdies, 3 embocadas de más de 5 pies, 4 salidas rectas de más de 220 de distancia y otras dos salidas impecables de bunker para un menos 2 personal, el alma regresa al cuerpo, la cama en la noche se llena de recuerdos y la sonrisa regresa a su rostro.
Amigo, no se vaya del golf.









